Guru-tattva: śikṣā, dīkṣā y la voluntad del ācārya
Quién es el guru, en qué se diferencia la instrucción (śikṣā) de la iniciación (dīkṣā), qué ocurre de verdad en la iniciación, por qué un guru nunca está «muerto» y por qué la voluntad del ācārya es el fundamento de la vida espiritual. Según las escrituras, las palabras de Prabhupāda y los trabajos del IRM.
Este artículo expone la comprensión del autor de Vedaword. Se basa en las escrituras, en las palabras de Śrīla Prabhupāda y en los trabajos del IRM (ISKCON Revival Movement), que ha examinado la cuestión a partir de las fuentes primarias con más detalle que nadie. La historia de la controversia y la postura de la dirección de ISKCON están expuestas aparte, con las dos partes, en el artículo Tras la partida del ācārya: el Gauḍīya Maṭha y ISKCON. Cada cita de Prabhupāda enlaza con el texto completo en nuestro archivo de documentos (las traducciones al español son nuestras).
La palabra guru significa «pesado», «de peso». El guru es aquel cuya palabra pesa más: transmite un conocimiento que cambia la vida. Sin guru, dicen las escrituras, ese conocimiento no se abre. Pero ¿qué transmite exactamente el guru? ¿Qué ocurre en la iniciación? ¿Se puede ser discípulo de alguien que ya ha dejado este mundo? ¿Y quién tiene derecho a llamarse ācārya?
Sobre estas preguntas se discute desde hace casi medio siglo. A continuación, las respuestas que dan las propias escrituras y Śrīla Prabhupāda.
El guru es quien transmite el conocimiento
La tradición distingue varias clases de guru:
- el vartma-pradarśaka-guru, quien muestra el camino por primera vez;
- el śikṣā-guru, el maestro instructor, quien enseña, explica y guía;
- el dīkṣā-guru, el maestro iniciador.
Prabhupāda escribe en su comentario a la Caitanya-caritāmṛta (Ādi 1.34) que «se acepta como maestro espiritual a cualquiera que dé instrucciones espirituales basadas en las escrituras reveladas», y que «los maestros espirituales iniciador e instructor son manifestaciones iguales e idénticas de Kṛṣṇa, aunque tienen tratos distintos». El discípulo tiene un solo maestro iniciador, pero puede tener cuantos maestros instructores quiera (Ādi 1.35).
Así pues, la esencia del guru está en el conocimiento que transmite. Todo lo demás es secundario.
Śikṣā: la instrucción
La śikṣā es la enseñanza misma: escuchar, las explicaciones, el ejemplo, la guía viva. Gracias a la śikṣā el discípulo comprende quién es, quién es Kṛṣṇa y cómo servirle.
Prabhupāda subraya que se puede servir al maestro a través de sus instrucciones: «No hay diferencia entre las instrucciones del maestro espiritual y el maestro espiritual mismo» (Ādi 1.35). Es una de las verdades centrales del guru-tattva, y más abajo la examinamos en detalle.
Cuando Prabhupāda exhortaba a sus discípulos a «convertirse en guru», se refería ante todo a esto: predicar, transmitir el conocimiento, ser instructores de otros. Esta comprensión es la clave de todo lo demás.
Dīkṣā: la iniciación es la transmisión del conocimiento
¿Qué es la dīkṣā? La definición la da Jīva Gosvāmī en el Bhakti-sandarbha (anuccheda 283):
divyaṁ jñānaṁ yato dadyāt kuryāt pāpasya saṅkṣayam tasmād dīkṣeti sā proktā deśikais tattva-kovidaiḥ
«Porque da el conocimiento divino y destruye el pecado, los maestros que conocen la verdad la llamaron dīkṣā».
Prabhupāda la cita en su comentario a la Caitanya-caritāmṛta, Madhya 15.108: la dīkṣā es el proceso por el cual se despierta el conocimiento trascendental y se destruyen todas las reacciones de los pecados.
La propia palabra dice qué es lo esencial en la iniciación: divya-jñāna, el conocimiento divino, el conocimiento de Dios y de la propia relación eterna con Él. La iniciación no es una ceremonia por sí misma, sino recibir ese conocimiento del guru y aceptarlo con todo el corazón.
Prabhupāda lo dijo claramente:
- «La iniciación es una formalidad. Si eres serio, esa es la verdadera iniciación. Si has entendido la filosofía de Kṛṣṇa y has decidido tomarte en serio la conciencia de Kṛṣṇa y predicar esta filosofía a los demás, esa es tu iniciación. Mi toque es simplemente una formalidad. Tu determinación es la iniciación» (conversación del 3 de julio de 1972).
- «Iniciación o no iniciación, lo primero es el conocimiento… La iniciación es una formalidad. Igual que uno va a la escuela por el conocimiento, y la matrícula es una formalidad. Eso no es lo más importante» (entrevista del 16 de octubre de 1976).
- «La sucesión discipular no siempre significa que uno tenga que ser iniciado oficialmente. Sucesión discipular significa aceptar la conclusión discipular» (carta del 31 de octubre de 1969).
El mejor ejemplo es el propio Prabhupāda. Conoció a su maestro, Bhaktisiddhānta Sarasvatī, en 1922, y recibió la iniciación formal solo en 1933. Lo explicaba así: «Fui iniciado en 1922. Pero oficialmente fui iniciado en 1933» (conferencia del 15 de febrero de 1971). La verdadera iniciación ocurrió cuando escuchó a su maestro y aceptó su palabra; la ceremonia solo lo confirmó once años después.
Dīkṣā-saṁskāra y upanayana: el rito y su sentido
Además de la dīkṣā misma existe la dīkṣā-saṁskāra, el rito de iniciación: el sacrificio de fuego, la recitación de mantras, la entrega de las cuentas y del nombre y, en la segunda iniciación, del cordón sagrado y el mantra gāyatrī.
La segunda iniciación continúa el antiguo rito védico del upanayana. Upa-nayana significa «llevar [al maestro]»: en la cultura védica así se llevaba al niño ante el guru para que empezara a estudiar los Vedas. Por el sentido mismo de la palabra, el upanayana es el comienzo del estudio, el comienzo de recibir el conocimiento, y el cordón es solo su señal.
La saṁskāra tiene su lugar: santifica y confirma la iniciación. Pero no es la esencia de la dīkṣā y no exige la presencia personal del guru. Así se organizaba todo en tiempos de Prabhupāda:
- a muchos discípulos los iniciaba por carta, sin haberlos visto nunca: el nombre llegaba por correo, y la ceremonia la celebraban discípulos veteranos;
- según la carta del 9 de julio de 1977, los representantes ṛtvik daban al nuevo discípulo el nombre o el cordón en nombre de Prabhupāda, y después el presidente del templo celebraba el sacrificio de fuego «como se hacía antes» (la carta y su escaneo).
Es decir, Prabhupāda confió la parte externa de la iniciación a sus representantes, sacerdotes que celebran el rito en su nombre. El conocimiento, el discípulo lo recibe del propio Prabhupāda: a través de sus libros, sus palabras, sus instrucciones. Es lógico y coincide plenamente con la definición de dīkṣā de Jīva Gosvāmī.
La línea de sucesión: 32 nombres en cinco mil años
En la introducción al Bhagavad-gītā tal como es Prabhupāda da la línea de sucesión discipular por la que nos ha llegado este conocimiento. Tiene 32 nombres, de «1. Kṛṣṇa» a «32. A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda». Entre el primero y el último median unos cinco mil años.
Treinta y dos personas en cinco mil años. Es evidente que no es una cadena en la que cada uno inició personalmente al siguiente. Entre Vyāsa y Madhva pasaron milenios; Mādhavendra Purī procede de Madhva, en palabras de Prabhupāda, «no directamente, sino a través de muchos otros» en la sucesión (conferencia del 31 de enero de 1971). El propio Prabhupāda explicaba: «En el sistema paramparā no hay que asombrarse de los grandes vacíos… Tenemos que elegir a los ācāryas prominentes y seguirlos» (carta del 12 de abril de 1968).
Así pues, la paramparā es ante todo una sucesión del conocimiento. Un ācārya que vivió hace siglos transmite el conocimiento a quien acepta sinceramente su enseñanza, y esa persona se convierte en un eslabón de la cadena. Siempre ha sido así.
El guru no está limitado a un cuerpo: el mito del «guru vivo»
Desde 1977 se oye en la dirección de ISKCON y entre sus partidarios el argumento de que el discípulo necesita un guru «vivo», físicamente presente, y que un maestro que ha partido ya no puede iniciar. Este argumento se apoya en un solo supuesto: que el guru es ante todo un cuerpo y que la relación con él solo es posible mediante el encuentro personal. Ni los Vedas ni Prabhupāda enseñan eso. El guru siempre está vivo, y estas son las razones.
«No hay diferencia entre las instrucciones del maestro espiritual y el maestro espiritual mismo»
La palabra decisiva es del propio Prabhupāda: «El servicio al maestro espiritual es esencial. Si no hay ocasión de servir directamente al maestro espiritual, el devoto debe servirle recordando sus instrucciones. No hay diferencia entre las instrucciones del maestro espiritual y el maestro espiritual mismo. Por eso, en su ausencia, sus palabras de guía deben ser el orgullo del discípulo» (Caitanya-caritāmṛta, Ādi 1.35).
Si las instrucciones del maestro y el maestro mismo son uno, cumplir sus instrucciones es servirle a él, tan plenamente como servirle en persona, en su cuerpo. La relación del discípulo con el guru no se basa en la cercanía física, sino en cumplir su palabra.
Prabhupāda explica lo mismo en el Bhāgavatam: «El discípulo y el maestro espiritual nunca están separados, porque el maestro espiritual siempre acompaña al discípulo mientras este sigue estrictamente sus instrucciones. Esto se llama relación por la vāṇī (las palabras). La presencia física se llama vapuḥ. Mientras el maestro espiritual está físicamente presente, el discípulo debe servir a su cuerpo físico, y cuando el maestro espiritual ya no existe físicamente, el discípulo debe servir a sus instrucciones» (ŚB 4.28.47, comentario). Y más adelante: a Dios se le encuentra «en la instrucción del maestro espiritual. Esto se llama técnicamente vāṇī-sevā» (ŚB 4.28.51, comentario).
La vāṇī es más importante que la vapu
Prabhupāda dijo muchas veces que, de las dos maneras de relacionarse con el maestro —por su palabra (vāṇī) y por su cuerpo (vapu)—, la palabra es la más importante:
- «Hay dos maneras de relacionarse: por la vani y por la vapu… La presencia física a veces es apreciable y a veces no. Por eso debemos aprovechar la vani, no la presencia física, porque la vani sigue existiendo eternamente. La Bhagavad-gita, por ejemplo, es la vani del Señor Krishna. Aunque Krishna estuvo presente en persona hace 5.000 años y físicamente ya no está, la Bhagavad-gita continúa» (carta del 4 de noviembre de 1975).
- «Llevar a cabo las enseñanzas del guru es más importante que adorar su forma… La vani es más importante que la vapu» (carta del 14 de diciembre de 1972).
- «La vibración es más importante que la presencia física. Cuando sientas separación de tu maestro espiritual, simplemente trata de recordar sus palabras de instrucción, y no sentirás separación. Sentirás que está contigo… Esa es la verdadera relación» (conferencia del 18 de agosto de 1968).
- «La presencia física no es esencial; la guía de la vida debe ser la presencia del sonido trascendental recibido del maestro espiritual» (carta del 19 de enero de 1967).
- Cuando, un mes antes de su partida, un discípulo le dijo: «Siempre sentimos vuestra presencia con mucha fuerza, simplemente por vuestras enseñanzas y vuestras instrucciones», Prabhupāda respondió: «Gracias. Esa es la verdadera presencia. La presencia física no es importante» (conversación del 6 de octubre de 1977).
El ejemplo del propio Prabhupāda
La mejor prueba es la vida del propio Prabhupāda. «En cuanto a la relación personal con el guru, solo estuve con mi Guru Mahārāja cuatro o cinco veces, pero nunca he dejado su compañía, ni por un momento. Como sigo sus instrucciones, nunca he sentido separación… La relación personal no es tan importante como la relación por medio del servicio» (carta del 20 de febrero de 1972).
Su maestro partió en 1936. Prabhupāda comenzó el movimiento de conciencia de Kṛṣṇa en 1965, treinta años después. ¿Cómo recibió guía todos esos años? Él mismo lo contestó cuando sus discípulos le preguntaron por quienes no tienen ocasión de verlo en persona: «Vāṇī y vapuḥ. Aunque no veas su cuerpo, toma su palabra, la vāṇī… Mi Guru Mahārāja partió en 1936, y yo comencé este movimiento en 1965, treinta años después. ¿Y entonces? Estoy recibiendo la misericordia del guru. Esto es vāṇī. Aunque el guru no esté físicamente presente, si sigues la vāṇī, recibes ayuda». Un discípulo preguntó: «Entonces no hay separación mientras el discípulo siga las instrucciones del guru». —«No» (paseo matutino del 21 de julio de 1975). Y en otra ocasión: «Mi maestro espiritual no está físicamente presente, pero me relaciono con él por medio de sus palabras» (conferencia del 7 de julio de 1972).
Jesús, la Biblia y los cristianos
Prabhupāda lo dijo con especial claridad sobre los cristianos. En 1968 sus discípulos le preguntaron si un cristiano podía llegar al mundo espiritual sin maestro espiritual, simplemente leyendo la Biblia y siguiendo las palabras de Jesús. Prabhupāda respondió:
«Cuando lees la Biblia, sigues a un maestro espiritual. ¿Cómo puedes decir "sin"? En cuanto lees la Biblia, estás siguiendo las instrucciones del Señor Jesucristo; es decir, estás siguiendo a un maestro espiritual. ¿Dónde está entonces la posibilidad de estar sin maestro espiritual?».
El discípulo insistió: «Me refería a un maestro espiritual vivo». Y Prabhupāda respondió: «El maestro espiritual no es cuestión de… El maestro espiritual es eterno. El maestro espiritual es eterno. … Sin maestro espiritual no puedes estar en ninguna etapa de tu vida» (conferencia del 2 de octubre de 1968).
Jesús dejó este mundo hace casi dos mil años, y sin embargo Prabhupāda lo llama guru de quienes siguen sus palabras. El problema de los cristianos, según él, no es que su maestro no esté en un cuerpo, sino que no lo siguen:
- «La guía de Jesucristo está ahí, abierta, pero nadie se preocupa por él» (conversación del 4 de julio de 1972).
- «Si siguen la Biblia, eso es religión, aprobada. Pero no la siguen. La Biblia dice: "No matarás". Y están matando» (paseo matutino del 29 de enero de 1977).
- «Primero complace a Jesucristo —eso es razonable— y entonces él asume la responsabilidad. Si desobedeces a Jesucristo a cada paso, ¿dónde está su responsabilidad?» (conversación del 12 de diciembre de 1971).
- Y sobre sí mismo y sus seguidores: «Él predica la conciencia de Dios, así que es nuestro guru, maestro espiritual. Es un hecho… Somos los más grandes cristianos. Seguimos su instrucción; lo aceptamos como guru» (conversación del 3 de febrero de 1977).
No le importaba que Jesús hubiera partido hace dos mil años. Solo importa una cosa: si la persona sigue su palabra.
Kṛṣṇa, la Gītā y los discípulos a lo largo de milenios
Con Kṛṣṇa ocurre lo mismo. «Si dices: "¿Cómo puedo recibir instrucción de Kṛṣṇa? Kṛṣṇa no está presente", no: Kṛṣṇa está presente por Su instrucción. Ahí está la Bhagavad-gītā… Aunque pienses que Kṛṣṇa no está presente, Él está presente por Sus palabras, la Bhagavad-gītā. Él es absoluto. Kṛṣṇa la persona y las palabras de Kṛṣṇa, la Bhagavad-gītā, no tienen diferencia» (conferencia del 19 de mayo de 1976).
Por eso Prabhupāda decía que sus seguidores están en la sucesión de Arjuna, aunque los separen cinco mil años: «Sucesión discipular significa aceptar la conclusión discipular… Como Vyāsadeva y Arjuna tienen la misma posición, ambos discípulos de Kṛṣṇa, estamos en la sucesión discipular de Arjuna» (carta del 31 de octubre de 1969). Y enseñaba: «Seguid a un ācārya, como los cristianos siguen a Cristo, su ācārya, y los musulmanes siguen a su ācārya, Mahoma. Eso está bien. Tenéis que seguir a algún ācārya» (conversación del 20 de mayo de 1975).
Prabhupāda, el maestro eterno
Todo esto Prabhupāda lo aplicaba también a sí mismo:
- «Vive para siempre por sus instrucciones divinas, y el seguidor vive con él»: así escribió Prabhupāda sobre su propio maestro en la dedicatoria del Śrīmad-Bhāgavatam (dedicatoria).
- A un periodista que le preguntó qué sería del movimiento cuando muriera: «Nunca moriré… Viviré en mis libros, y vosotros los utilizaréis» (rueda de prensa del 16 de julio de 1975).
- «En mi ausencia, leed los libros. Lo que digo lo he escrito en los libros… Aun así, podéis relacionaros conmigo leyendo mis libros» (paseo matutino del 7 de agosto de 1975).
- «Seguiré siendo vuestra guía personal, esté físicamente presente o no, igual que yo recibo la guía personal de mi Guru Mahārāja» (conversación del 14 de julio de 1977).
Bhaktivinoda Ṭhākura expresó la misma verdad en su poema sobre el samādhi de Haridāsa Ṭhākura (1871): «Razona mal quien dice que los vaiṣṇavas mueren, cuando tú sigues viviendo en el sonido. Los vaiṣṇavas mueren para vivir, y viviendo tratan de difundir a su alrededor una vida santa».
¿Y el «acércate a un guru»?
Quienes defienden el «guru vivo» citan la Bhagavad-gītā (4.34): para conocer la verdad hay que acercarse a un maestro espiritual, y el estudio independiente de los libros no basta para progresar espiritualmente (comentario de Prabhupāda). Pero el propio Prabhupāda explica cómo entenderlo.
«Acercarse al guru» no significa necesariamente encontrarse con él en persona. Significa aceptar su palabra y recibir la ayuda de quienes la comprenden. Cuando le preguntaron si se podía llegar a ser devoto sin relación personal con él, solo leyendo sus libros, Prabhupāda respondió: «No, no es que tengas que relacionarte con el autor. Pero si no entiendes, tienes que aprender de quien sabe. No es necesario estar siempre en contacto con el autor» (paseo matutino del 21 de mayo de 1975). Y de los cristianos añadió que la Biblia se entiende «con la ayuda del sacerdote en la iglesia» (conferencia del 2 de octubre de 1968); sin embargo, el guru sigue siendo Jesús.
Esa es la relación exacta: el maestro es el ācārya cuya palabra aceptamos; quienes nos ayudan a entender esa palabra son śikṣā-gurus, instructores. «El maestro espiritual es la manifestación externa del caitya-guru, el maestro espiritual que está en el corazón de todos» (ŚB 4.8.44, comentario): Kṛṣṇa desde dentro y Su representante desde fuera guían al discípulo sincero, y para eso no hacen falta ni votaciones ni nuevos «ācāryas vivos».
De dónde salió el mito del «guru vivo»
Si el guru fuera solo un cuerpo:
- nadie en cinco mil años habría podido ser discípulo de Kṛṣṇa por medio de la Bhagavad-gītā;
- ningún cristiano podría seguir a Cristo;
- el propio Prabhupāda habría estado sin guru durante los treinta años posteriores a la partida de su maestro;
- y sus discípulos, a los que inició por carta y nunca vio, no habrían sido discípulos suyos.
Todo eso contradice las escrituras y las palabras directas de Prabhupāda. El mito del «guru vivo» solo sirve para una cosa: explicar por qué, tras la partida de Prabhupāda, otras personas deberían ocupar el lugar del ācārya. Pero para eso habría que anular la verdad central del guru-tattva: las instrucciones del maestro no son distintas de él mismo, y el maestro vive en ellas para siempre.
Cuando un guru deja este mundo, simplemente deja de aceptar discípulos él mismo, si esa es su voluntad. Pero si ha expresado la voluntad de seguir aceptando discípulos a través de sus representantes, nada se lo impide: su conocimiento, sus libros y su misericordia siguen aquí.
La voluntad de Prabhupāda: la iniciación en su nombre
¿Qué voluntad expresó Prabhupāda? Veamos los documentos de 1977.
- El 28 de mayo de 1977, cuando miembros del GBC le preguntaron por las iniciaciones tras su partida, Prabhupāda dijo: «Recomendaré a algunos de vosotros que actúen como officiating ācāryas», es decir, que realicen la iniciación como representantes del ācārya. «¿Eso se llama ṛtvik-ācārya?» —«Ṛtvik, sí». Cuando le señalaron que el ṛtvik lo hace en su nombre, dijo: «Sí. Es una formalidad. Porque en mi presencia uno no debe convertirse en guru; por eso, en mi nombre, por mi orden». Y más adelante: «Cuando yo ordene: "Conviértete en guru", se convertirá en un guru regular» (conversación). Esa orden nunca llegó.
- El 7 de julio de 1977 Tamāla Kṛṣṇa Gosvāmī lo resumió: «Todo el que da la iniciación lo hace en vuestro nombre». Prabhupāda respondió: «Sí» (conversación).
- El 9 de julio de 1977 se envió a toda la sociedad una carta aprobada por Prabhupāda: once discípulos realizarían las iniciaciones como sus representantes, los presidentes de templo «pueden en adelante» enviarles a los candidatos, y «los devotos recién iniciados son discípulos de Su Divina Gracia A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda» (la carta y su escaneo).
- El 18 de octubre de 1977, un mes antes de partir, Prabhupāda repitió: «He delegado en algunos de vosotros para que inicien… ¿Está claro o no?» (conversación).
La carta del 9 de julio no dice ni una palabra de que este sistema termine con la partida de Prabhupāda. «En adelante» no tiene límite de tiempo. Y el testamento, firmado un mes antes, exige que el sistema «continúe como está ahora», sin «necesidad de ningún cambio» (el testamento).
De estas palabras y documentos, según la comprensión del IRM y del autor, la voluntad de Prabhupāda es clara: quería seguir aceptando discípulos incluso después de su partida física, a través de sus representantes, de sus libros y de los centros que abrió por todo el mundo.
La voluntad del ācārya es el fundamento de la vida espiritual
¿Por qué importa tanto? Porque cumplir la voluntad del maestro espiritual no es una regla entre otras: es la vida misma del discípulo.
- «La orden del maestro espiritual es el principio activo de la vida espiritual. Quien desobedece la orden del maestro espiritual se vuelve inmediatamente inútil» (Caitanya-caritāmṛta, Ādi 12.10).
- Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura, al explicar el verso de la Bhagavad-gītā vyavasāyātmikā buddhiḥ, enseña que el discípulo debe aceptar la palabra del maestro espiritual como su vida y su alma. Prabhupāda escribe que él mismo siguió ese principio: «El secreto del éxito en el progreso de la vida espiritual es la fe firme del discípulo en las órdenes de su maestro espiritual» (Ādi 12.8).
El guru verdadero es representante de Kṛṣṇa. Su voluntad es la voluntad de Kṛṣṇa, transmitida por la línea de sucesión. Por eso la misericordia de Kṛṣṇa llega a quien cumple la voluntad de su maestro. Y no querer cumplir la voluntad de un guru verdadero es no querer cumplir la voluntad del propio Kṛṣṇa. En esencia, eso es una caída, aunque por fuera uno siga en un puesto elevado.
Al ācārya no se le nombra por votación
El ācārya, o dīkṣā-guru, no es un cargo que se obtenga por decisión de un comité. Prabhupāda lo escribió directamente:
- «Los votos mundanos no tienen jurisdicción para elegir a un ācārya vaiṣṇava. Un ācārya vaiṣṇava resplandece por sí mismo, y no hace falta ninguna sentencia judicial» (Caitanya-caritāmṛta, Madhya 1.220).
- «No os convirtáis en ācāryas prematuros. Primero seguid las órdenes del ācārya, y maduraréis» (conferencia del 6 de abril de 1975).
- Sobre el Gauḍīya Maṭha: «Nunca recomendó a nadie como ācārya… Sridhara Maharaja y sus dos compañeros eligieron sin autorización a un ācārya, y más tarde resultó un fracaso» (carta del 28 de abril de 1974).
Sin embargo, después de 1977 la dirección de ISKCON pasó a aprobar a los gurus precisamente por votación:
- en 1983–1985 al candidato a guru lo aprobaba una votación del GBC; en 1985 se exigían dos tercios de los votos de los miembros presentes;
- desde 1987–1989, mediante un procedimiento de «no objeción»: el consejo local aprueba al candidato y, si en tres meses tres miembros del GBC no presentan objeciones por escrito, empieza a iniciar;
- desde 2004 el candidato necesita tres cuartos de los votos de un consejo formado por los miembros del GBC de su región y devotos veteranos.
(Las resoluciones del GBC de esos años están publicadas en gbc.iskcon.org: 1983, 1985, 1987, 1989, 2004).
Sea cual sea el procedimiento, en el fondo es lo mismo: a los gurus los nombra una votación humana, algo que el propio Prabhupāda llamaba imposible.
La opinión del autor
Esta sección es mi opinión personal como autor de Vedaword.
Creo que los dirigentes de ISKCON se volvieron inútiles —asāra, como dice Prabhupāda de quienes desobedecieron la orden de su maestro— porque se negaron a cumplir la voluntad de Prabhupāda. Y esa voluntad está bastante clara: Prabhupāda quería seguir llevando a la gente a Kṛṣṇa después de su partida física, a través de sus libros y de los centros que abrió por todo el mundo, aceptándolos como discípulos por medio de sus representantes.
En lugar de ayudarle en esto, sus discípulos empezaron a llamarse ācāryas, a cambiar sus libros y a inventar métodos que él nunca dio, hasta el punto de nombrar gurus por votación. El ācārya y el dīkṣā-guru son lo mismo, y no se puede nombrar a un ācārya por votación: Prabhupāda lo dijo y lo escribió muchas veces.
La práctica lo ha confirmado. Quien se hace pasar por ācārya y acepta una adoración como si fuera Dios, se degrada. Pierde las experiencias espirituales elevadas, queda separado de la energía interna de Dios —yoga-māyā— y empieza a hundirse en placeres pervertidos y animales, intentando llenar el vacío del alma que se abre cuando una persona queda separada de esa energía. La historia de los ācāryas zonales y de sus caídas, expuesta a partir de los documentos en un artículo aparte, es para mí una clara confirmación.
Qué significa esto para quien busca hoy
Prabhupāda sigue aquí: en sus libros, en sus palabras, en el santo nombre que dio al mundo. Quien busca sinceramente a Kṛṣṇa puede:
- leer los libros de Prabhupāda y aceptarlos como la palabra de su guru: eso es recibir el conocimiento divino, la esencia de la dīkṣā;
- cantar los santos nombres y seguir sus instrucciones;
- aprender de devotos que siguen ellos mismos a Prabhupāda: eso es śikṣā, y se pueden tener muchos maestros así;
- recibir la iniciación en nombre de Prabhupāda allí donde se da como él indicó en la carta del 9 de julio de 1977.
La voluntad del ācārya está clara. Solo queda cumplirla.